Independiente no pudo con Lanús y deberá jugar la Copa Sudamericana

June 28, 2017

 

 

No fue fácil para Independiente. Contaba con la localía, con un buen presente bajo el mando de Ariel Holan y la sensación de que sólo un Lanús que ya no se jugaba nada podía ser el único escollo para ingresar en la Copa Libertadores, algo que no ocurre desde la edición 2011.

 

Entre los hinchas que acudieron al Libertadores de América se preguntaban que actitud mostraría el Granate, teniendo en cuenta que una victoria del visitante podía clasificar a Banfield. Los primeros 20 minutos dejaron sentado el objetivo de Almirón y los suyos: ganar. En ese lapso controlaron el juego y las ocasiones, pero no pudieron marcar distancias.

 

En esa tesitura, Independiente (que contó con Martín Campaña y Diego Rodríguez como titulares) emparejó el trámite y llegó al gol, gracias a un efectivo remate de Emiliano Rigoni que se coló a la izquierda de un sorprendido Andrada.

 

Con la ventaja, el Rojo mantuvo firme su intención y fue hacia adelante. Gozó de las mejores oportunidades para ampliar el resultado pero se topó con la falta de efectividad y una noche inspirada del joven arquero de Lanús, que ahogó los gritos de Rigoni, Benítez y Albertengo.

 

Y entonces, la hecatombe. Pese a la tranquilidad del resultado y el juego, Lanús encontró un espacio que se le había negado desde el acoso inicial: A los 14 minutos del complemento, el uruguayo Alejandro Silva (titular y 90 minutos) jugó en cortada para Sand, quien definió al palo. En el rebote, y ante la pasiva mirada de tres defensores rojos, Aguirre disparó de primera desde afuera del área y la pelota, violenta, se metió en el ángulo de Campaña, que solo alcanzó a mirarla.

 

El baldazo de agua fría no detuvo al local, que salió a buscarlo con todas sus armas y contó con una ocasión inmejorable. A los 26 minutos, Herrera derribó claramente a Rigoni en el área y Germán Delfino no lo dudó. Penal y expulsión de Aguirre, el autor del empate por exceso verbal.

 

Con todo a favor, Ezequiel Barco tomó la responsabilidad de ejecutar el penal, pero su remate poco esquinado se encontró con las manos de Andrada, que no sólo adivinó la intención del creativo rojo, sino que se quedó con la pelota. La desazón se apoderó del otrora sub 20, que lloró desconsoladamente tras fallar la pena máxima.

 

El monólogo local se extendió durante los 15 minutos finales, en los que se registraron al menos ocho remates y cuatro de ellos requirieron la respuesta del arquero visitante, figura indiscutida. A los 42 del ST, Rolando García Guerreño ingresó en el Granate para aguantar hasta el final del partido.

 

El aplauso de la hinchada hacia sus jugadores precedió a la certeza de que, salvo novedades en las competencias de este año, Independiente jugará la Sudamericana 2018.

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