Julio César Da Silva: el brasileño que brilló en Talleres

October 6, 2017

Corría el año 1981 cuando el brasileño Julio César Da Silva Gurjol llegó a Talleres gracias al "capricho" del entonces presidente Amadeo José Nuccetelli y su insistencia. Flamengo no lo quería vender, pero la crisis económica fue la carta fuerte para que el conjunto cordobés adquiriera al jugador. 27 partidos en los cuales marcó 7 goles fueron algunos de los números en la T. En 26 fue titular, y en el restante ingresó desde el banco de suplentes.

Según declaró a medios argentinos, el nacido un 03 de marzo de 1956 afirmaba que:“Yo jugué mejor en Talleres que en Flamengo”.

Menotti fue participe fundamental para acercarlo al club cordobés ya que lo convocó para un equipo de Resto de América junto a Rivelino, y otras estrellas. Tras el encuentro, el técnico que fue campeón del Mundial `78 se lo recomendó a Nuccettelli, quién tras arduas negociaciones lo pudo traer.

 

 

El hecho de jugar en Argentina, es para cualquier extranjero un hecho atractivo, pero además si en el mismo equipo con “Chocolate” Baley, Valencia, Galván, Oviedo o  Cuciuffo, Aramayo fue un adicional importante para que venga al país. Su mejor torneo fue el primero que disputó. El Metropolitano de 1981. Siete goles en 24 encuentros y dos expulsiones fueron su resumen. Esa temporada, recuerda fragmentos del clásico ante Belgrano: "Jugué un clásico en cancha de ellos, que era muy pequeña. Lo que recuerdo es que me pegaron más que nunca en mi carrera. Un defensor me llegó a amenazar por teléfono el día previo a un juego." Así se vivía, algo no muy lejano a la realidad. Perdió 12 encuentros, ganó 9 y empató los seis restantes en su estadía que duró hasta 1983.

Fue integrante de la selección de su país en los Juegos Olímpicos en Montreal `76 pero, a contramano de sus actuaciones, nunca disputó mundiales. Tan buenas eran sus cualidades, que alguna vez contó que: "Menotti quiso nacionalizarme para jugar el Mundial en España `82, pero una lesión me privó de eso una lesión".

Tras su paso por Talleres, su carrera continuó en Gremio, Vasco da Gama, Atlético Paranaense, Portugal, México y Estados Unidos. Hasta jugó un partido para River, en 1983, que desistió de contratarlo tras definir la incorporación de Enzo Francescoli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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