El más grande sigue siendo River Plate

March 15, 2018

El partido más esperado a nivel local pasó y dejará secuelas. Finalmente River le ganó de gran manera a un apático Boca y se quedó con el título de la Supercopa. El resultado fue 2 a 0 con goles de Gonzalo Martinez de penal en la primera parte, mientras que Scocco decoró el resultado tras una contra de manual.

Con suma inteligencia, por momentos buen fútbol y durante los noventa minutos de partido concentrado, River le ganó a Boca la segunda final en la historia con autoridad y dejó en claro que los mano a mano de los últimos tiempos se juegan como los jugó ayer.

Los dirigidos por Gallardo, padre de la criatura, demostraron como se juegan esta clase de encuentros. Desde el minuto cero hasta el pitazo final de Loustau jugó a lo que quería. River le cedía la pelota a Boca hasta la mitad de cancha y luego comenzaba a levantar las lineas para evitar las sociedades. Equipo corto y concentrado. No regaló ninguna pelota ni dejó pasar por alto cada divida. Los volantes se hicieron presentes cerrando las lineas de pase. La defensa jugó al achique y nunca permitió que tanto Pavón como Tevez dañen a Armani. Los colombianos Cardona y Barrios fueron lo más regular de un Xeneize realmente deslucido. El ex Monterrey fue quien causo más riesgo en ataque. Su compatriota Barrios estuvo sobrio en la marca pero no lo acompañaron sus laderos, ni Perez ni el uruguayo Nandez. La defensa fue inestable, y el segundo gol es el mejor ejemplo. Fabra perdió todo el partido con el oriental Mora.

 

River fue todo lo contrario. Fue entrega, juego e inteligencia. Metido desde el primer minuto, ningún jugador millonario perdió el eje, Siempre supo a qué jugar y nunca bajó la intensidad por más de tener el resultado a su favor. Armani fue figura, los centrales anularon a Tevez, los laterales neutralizaron a Pavón de tal manera que la gran actuación del uruguayo Saracchi obligó a que el extremo juegue gran parte del encuentro del lado de Montiel. En el mediocampo, Ponzio fue la bandera de un River combativo. Un River que jugó como alguna vez declaró Tevez: "con el cuchillo entre los dientes". Adelante, Mora tuvo si reivindicación. Muchísimos meses sin jugar y volvió con todo, acompañando al único jugador que desentonó del resto: Pratto.

Los de Nuñez fueron justos campeones. La alegría es Millonaria. Como sabe repetir el presidente Rodolfo D`Onofrio, "River volvió a ser River".

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