Punto muerto

June 16, 2018

No arrancó. Más de un prode roto. Más de una expectativa trunca. No fue el resultado que se esperaba, y eso quedó reflejado en el trayecto de Messi desde el mediocampo hasta la entrada a la zona de vestuarios. Esa imagen de la mano frotando la cara y cabeza al suelo como queriendo encontrar una explicación, es algo similar al encuentro que se jugó tiempo atrás en el Monumental luego del -inesperado- empate ante Venezuela.

El 1 a 1 ante el debutante Islandia dejó un manto de incertidumbre, que, si bien ya existía antes de comenzar el encuentro, se acrecentó con el correr de los minutos.

Argentina nunca estuvo en partido, incluso durante los cuatro minutos que duró la ventaja con el muy bonito gol de Agüero. Argentina jugó hasta donde nos europeos quisieron, y pese a que tuvo apenas un promedio de 28% de posesión de pelota, Islandia manejó los tiempos. Porque dentro de ese 72% de tenencia por parte de los dirigidos por Sampaoli, hay que destacar que mayor parte de esa tenencia fue inerte. Fueron pases laterales que iban de banda a banda. De Salvio hasta llegar a Tagliafico. De Meza a Di María y viceversa. 

La apertura del marcador llegó por un remate desde el sector izquierdo de Rojo. La mala dirección y poca potencia hizo que le quedara a Agüero, y con un gran movimiento direccionando el juego, dejó a su marcador atrás para vencer al arquero europeo luego de un fuerte remate de zurda que se coló en el ángulo derecho.

El empate Islandés fue una clara muestra de la falta de coordinación en el retroceso que tiene Argentina. Con dos errores conceptuales consecutivos de Biglia en la de un pase al compañero, los dirigidos por Heimir Hallgrímsson no perdieron una de las pocas oportunidades que sabían que podían tener e igualaron las acciones.

En el complemento, y con los mismos once, Argentina saltó al campo sabiendo que la repetición del primer tiempo era el camino que se venía a no ser que desde el banco argentino pateen el tablero. Esa rebeldía del cada vez más criticado Sampaoli llegó recién a los ´9 del segundo tiempo cuando Banega (después de 8 días sin entrenar a la par) reemplazó a Biglia que mostró un nivel más que preocupante.

Esa claridad que aportó Banega, sin ser desequilibrante, soltó a Messi que en una de sus intervenciones encontró tras un pelotazo cruzado a Meza dentro del área quien fue atropellado por un defensor islandés que le cometió penal. Ahí se agigantó la figura de Hannes Thór Halldórsson. El arquero le atajó el remate dirigido al sector derecho de su palo. Un tiro débil que no fue ni esquinado, ni al medio del arco. Mal ejecutado por el 10 de Barcelona.

Minutos después, ya a los ´30, se dio la variante que la mayoría esperaba. Pavón reemplazó a Di María. El jugador del PSG no entró nunca en partido. No atacó ni colaboró en defensa. No se animó. No gambeteó. No desbordó. Sin duda uno de los peores partidos del ex Central con la camiseta nacional. El reemplazante, todo lo contrario. Hizo todo lo que el rosarino no concluyó. Con el en cancha se vio lo mejor de Argentina. Los últimos (contando el adicionado) 20 minutos, donde mereció el triunfo. 

Argentina tendrá que trabajar, y mucho, para ganarle a Croacia. Y luego a Nigeria para no depender de nadie. Lo que dejó el encuentro es que si no hay una exhaustiva mejora del elenco nacional, dificil va a ser que la cosa cambie. Ahora, enfrentará a la selección comandada por Mateo Kovacic, Modric, Rakitic y Mandzukic el próximo jueves desde las 15 hs de Argentina en el Ninzhny Novgorod.

 

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