knock-out técnico

June 21, 2018

Las cosas no suceden por que sí. Tienen una causa y una consecuencia. Y el resultado en la estrepitosa caída de la selección nacional es producto de malas decisiones desde lo dirigencial a lo futbolistico. Argentina es un rejunte de profesionales a la deriva. Profesionales que, como aquel que falla en su trabajo, nunca pudo encontrar el funcionamiento de once deportistas que defendieron a la celeste y blanca en este mundial de Rusia.

Argentina es un cuerpo técnico improvisado. Un entrenador que improvisa constantemente e intenta buscar explicaciones donde no las hay con un lenguaje claro que de claro no tiene absolutamente nada. Muchos caerán en la crítica hacia Caballero (que en parte está bien), pero hay que ser más profundos y analizar los múltiples factores que desencadenaron en esta humillande derrota. A saber, una lista donde desde el principio estuvo mal distribuida con jugadores improvisados en sus puestos. Hombres lesionados dentro de los 23, que llegaron a jugar con apenas un puñado de entrenamientos. Goleadores con un gran presente que miraron el máximo certamen del fútbol en sus lujosos televisores por un capricho generalizado que es el resultado de la complicidad entre cuerpo técnico y algunos jugadores. Malas decisiones desde lo táctico. Jugadores que estaban fuera de la lista, como Enzo Perez, y que 15 días después es titular en un partido trascendental.

Argentina es un rejunte. Argentina no tiene argumentos de defensa. Argentina no tiene ataque. Ese ataque que hace años asustaba, hoy no genera mas de tres ocasiones claras de gol. 

El gol de Rebic, gracias a un horror del arquero argentino, es lo más gráfico del ciclo Sampaoli en la selección. Terco en las decisiones, Caballero quiso salir jugando y haciendo honor a lo dicho por el entrenador "juega mejor con los pies" , el arquero de Chelsea se mancó con una asistencia que sin duda quedará en la retina del fútbol nacional. Un papelón inexplicable. Algo que no tiene explicaciones por más que el entrenador en conferencia de prensa quiera suavizarlo con frases como "el plan de partido no funcionó".

En esta derrota fracasaron todos. Desde el entrenador hasta Lionel Messi. El 10 de Barcelona volvió a estar ausente y no pudo cargarse el equipo al hombro. No tuvo una ocasión de gol. Ni peso ofensivo. Nunca se cargó el equipo al hombro como si pudo hacerlo el 10 croata. Luca Modric anotó un verdadero golazo luego de un remate de media distancia. Jugó cuando tenía que jugar. Marcó cuando tenía que marcar. Un líder en silencio sin el perfil que ese tipo de jugadores suele tener. Messi falló en todo. Nunca se involucró. Ni el ingreso de Pavón pudo meterlo en partido. Pero para graficar puntualmente lo que fue esta selección en la noche del Nizhny Novgorod Stadium, hay que ver el tercer gol croata. El compañero del 10 argentino en su club, clavó un tiro libre en el travesaño y sobre el cierre marcó el 3-0 con una Argentina ya muerta donde entran dos jugadores al área chica con un puñado de players argentinos mirando. Ese es el resumen del partido. Jugadores mirando. La nada. El todo. Superados por el peso propio de ser argentina. De tener el mejor jugador de los últimos tiempos. De tener un técnico sobrevalorado, que no trabajó nunca a la altura de una selección del tamaño que conduce. Nunca fue conductor. Argentina está a punto de perder no solo la clasificación a octavos de final, sino de perder por knock-out técnico a una generación que fracasó en el intento. Y a un entrenador que nunca apareció.

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