Argentina avanzó a octavos con el sufrimiento a flor de piel

June 27, 2018

Como fuera de contexto, pero dentro de uno que marca la pobre realidad argentina, los conducidos por Sampaoli ganaron un encuentro para el infarto y, tras la caída de Islandia ante Croacia el elenco sudamericano está dentro de los 16 mejores de la Copa del Mundo.

Con un agónico gol de Marcos Rojo, Argentina superó a Nigeria 2 a 1 (el primero una genialidad de Messi) y avanzó a los octavos de final luego de un partido para el infarto. Un primer tiempo donde se pudo ver las primeras asociaciones si contamos los tres encuentros, el 4-4-2 dictaminó el equilibrio que nunca encontró los dos primeros noventa minutos con una igualdad ante Islandia y una dura derrota ante los croatas. El complemento se vio desvirtuado por el rápido gol nigeriano luego de una tontera de Mascherano. El jugador ex Barcelona hizo un penal inexplicable que desencadenó en un bajón generalizado. Argentina vive con la guardia baja, y cualquier golpe medianamente certero, deja conmocionado al equipo. Ese síntoma se vio desde el gol hasta el desahogo por el desnivel de Rojo.

Argentina repitió errores del pasado luego del empate de Victor Moses. Problemas de juego colectivo y superación por parte del contexto llevaron a pensar que en cuaquier momento del desarrollo de juego, los africanos podían haber dejado fuera a la albiceleste. Además, la igualdad Islandesa llenó aún más de incertidumbre el estadio de San Petersburgo hasta que sobre el final, y casi en simultaneo con el gol de Rojo, Ivan Perisic dejó descartada la ilusión vikinga y solo restaba esperar que corran los minutos para que el 2-1 argentino sea oficial. Cabe recordar, que un empate nigeriano dejaba a los africanos en el segundo lugar.

Esta vez la suerte estuvo del lado nacional. Los conducidos por Sampaoli lograron el triunfo necesario en una primera fase altamente nefasta. Se igualó con un debutante mundialista, que tiene una liga local amateur y futbolístas con poco roce internacional. Se perdió categóricamente ante Croacia pero principalmente tras esa derrota, se perdió la confianza entre jugadores y cuerpo técnico. O mejor dicho, futbolistas y entrenador. "La mesa chica" como comunmente denominan a los históricos le hicieron más de una objeción a lo que intentaba ejercer el casildense y como resultado se llegó al partido con Nigeria con la soga al cuello. Salió bien. Banega jugó a ser Riquelme por un rato. Fue de lo mejor que mostró el encuentro. Fue pase claro para Messi, o el rey del pase, como lo catalogaron medios locales. Higuaín pivoteó como los mejores del futbol de salón. Di María tuvo la primera mitad en el nivel de Real Madrid y Mascherano fue el cacique del mediocampo.

Es tiempo de replantearse seriamente las cosas a mejorar dejando los egos de lado. Priorizar los colores celeste y blanco. Aprovechar que el mejor del mundo tiene la 10 en la espalda y el escudo de la AFA en el corazón. El destino les dio una señal. La segunda tras la caída islandesa la jornada anterior. Ahora vendrá Francia, el próximo sábado con el afán de enfrentar a un candidato con el promedio de edad justa, jugadores en su mejor momento y un funcionamiento que no es para nada despreciable. Argentina respira por sus propios medios. Sigue en terapia pero evolucionó. No lo den por muerto.

La jugada que decidió el futuro y de la que poco se habló

 

Marcos Rojo selló con su pie derecho la clasificación a octavos, pero previo a eso, hubo un actor determinante que cumplió con su función: atajar. Franco Armani tuvo un gran debut en un encuentro bisagra, y a falta de ocho para que terminen los noventa reglamentarios, tapó con su muslo y brazo derecho el disparo de Odion Ighalo, el centrodelantero de Nigeria, cuando el encuentro estaba empatado en un gol y que casi con seguridad hubiera significado el segundo tanto de las águilas africanas. También significaba la eliminación argentina.

Pero como el destino viene dando guiños desde el viernes pasado cuando este mismo rival le ganó a Islandia, esta tarde argentina y noche rusa tenía reservado un acto más. Ante ello, Armani plantó su inmensidad ante el avance de Ighalo por el sector izquierdo del ataque nigeriano e hizo la pose conocida como "la de Dios". Con su rodilla zurda sobre el verde césped y ya con Banega entregado tras un fallido intento de corte, el balón se topó con la muralla de Casilda. Con el jóven que debutó en Ferro en la B nacional. Con los más de 40 millones de argentinos que fueron el cuerpo del arquero de River, en una jugada que pudo haber cambiado la historia.

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