Cycle terminé

June 30, 2018

Se acabó el sueño. O "ciclo cumplido", traducción del título que representa a esta nota. Una generación viciada que no tuvo la suerte de coronar un título pese a haber jugado tres finales. No alcanzó con los nombres. Ni con figuras en sus grandes equipos. No alcanzó con Messi. No hay más milagros en el fútbol. Milagro es haber llegado a octavos de final. 

Argentina cayó derrotada ante Francia por 4 a 3 y quedó eliminada. Con los goles de Griezmann, Pavard y un doblete de Mbappé los europeos aprovecharon las falencias nacionales y ganaron con autoridad. Los goles argentinos fueron convertidos por Angel Di María, Gabriel Mercado y Sergio Agüero.

El resultado es producto de una cadena de errores técnicos que se arrastran desde el inicio del ciclo del entrenador. Un Sampaoli que nunca definió la línea de juego, donde sus convicciones estuvieron sujetas a las caras de sus dirigidos, y donde nunca se vio el carácter que una cabeza de grupo tiene que tener. Desde el inicio de este Mundial, ya en la preparación, su trabajo estuvo bajo la lupa. Días libres, elección de rivales para amistosos (Haití), una lista de 23 donde tenía más de un jugador con molestias hace que el principal foco infeccioso de esta enfermedad argentina se llame Jorge Sampaoli. 

 La sensación es que esto era previsible, pero la ilusión del argentino es única. Única como decisión de realizar una cláusula de recisión de 20 millones de dolares para un técnico que recién puede irse sin generar una erogación en las arcas de AFA tremenda. Un técnico que es el principal responsable de esta frustración -no el único-.

Jugadores que priorizaron una revancha personal por sobre lo grupal, donde el egoísmo de estar fue superior al de ceder el espacio a la (necesaria) renovación que esta selección necesitaba desde la derrota en la final de la Copa América en 2016. Jugadores que caprichosamente recibieron todo lo que pidieron. Que nunca absorbieron o quisieron absorber lo poco o mucho que este entrenador intentó transmitir. Nadie niega el compromiso como las ganas de tener revancha en base a los tres traspiés de finales perdidas consecutivamente. 

Ahora habrá que levantar la cabeza y resurgir. Quedan seis encuentros FIFA en en año donde se tendrá que empezar a probar una nueva camada junto con los pocos que seguirán. Los Pavón, Salvio, Meza, Lo Celso, Dybala y Tagliafico tendrán que empezar a frecuentar con los Lautaro Martinez, Icardi, Centurión, Kraneviter, Mammana. Y a ellos se tendrán que acoplar los Mercado, Otamendi, Fazio, Aguero y Messi si tiene la voluntad de seguir. La re-fundación tiene que tener como objetivo el próximo mundial, dejando a la próxima Copa América en Brasil del año que viene, como termómetro de prueba para los nuevos jugadores. Argentina no debe permitirse sufrir para la clasificación de la próxima Copa como si lo hizo la pasada eliminatoria. La herida tardará en cicatrizar, pero hay que estar lo suficientemente maduros para contextualizar todo y encastrar cada pieza donde tiene que ir para resolver el enigma de porqué se llegó a esto. Aprender de los errores y superar esta clase de obstáculos hará fuerte a esta selección. Algo que hoy parece lejano.

El partido

 

Francia dominó los noventa minutos, incluso con el resultado adverso. Su dinámica fue demasiado para Argentina. El planteo táctico fue supremo. Explotó las debilidades argentinas y anuló las pocas fortalezas de este equipo. Los europeos fueron un acordeón: equipo corto en defensa que se expandía cada vez que tenía la posibilidad de golpear a su rival. Nunca hubo más de 40 metros entre el último defensor y el delantero más cerca del arco rival. Cerró todos los caminos posibles, tanto es así que el empate de Di María llegó de un remate de media distancia. El segundo gol de Mercado llegó por un desvío. Recién se puede hacer una regla a la excepción en el tercer gol, donde Aguero cabeceó entre los defensores ante la mirada de todos.

Francia dejó sin pase a Messi, a Banega y a Di María. Anuló la profundidad de "Fideo" y de Pavón, borró de la cancha al clásico despliegue de Enzo Perez. El falso 9 ocupado por el astro de Barcelona nunca existió. El entrenador nunca estuvo convencido de lo que hizo. El entrenador fue sumiso de lo que sugerían los jugadores. Dos extremos para desbordar y buscar a nadie. ¿A quién?. No había un referente de área. Un Benedetto como tiene Pavón en Boca, o un Cavani como es asistido por Di María.

A excepción del primer gol de penal convertido por Griezmann, donde Francia estaba arrinconando a Argentina, el resto de los seis goles del encuentro fueron fuera de contexto. La igualdad transitoria llegó de una jugada aislada y un remate desde 30 metros cimentados en la precisión de "fideo". El gol de Mercado llegó al inicio del complemento con ambos equipos intentando comenzar el complemento mejor que lo que había terminado la primera etapa.

El empate de Pavard llegó enmarcado en uno de los pocos lapsos de encuentro donde los sudamericanos tenían control de balón, y el tercer y cuarto de Mbappé fueron a causa de desatenciones en ya un contexto de desesperación. El jugador del PSG fue figura espectacular de este encuentro. Ningún jugador argentino encontró la manera de pararlo. Ni pegandole. 

Incluso el tercer gol anotado por el "Kun", estuvo ya fuera de toda justificación. Pero el fútbol es así. Tanto que en la última pelota, Fazio tuvo el 4 a 4 pero su compañero le desvió la pelota.

"Me hace amar al fútbol. Le ganamos a los mejores" dijo Pogba sobre Messi y la selección. Algo que demuestra como nos ven los demás y como se admira a quienes se calzan la celeste y blanca. Pero el fútbol es resultado. En el fútbol mandan los resultados y hoy los mismos dicen que Francia jugará ante Uruguay los cuartos de final.

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