Central y la costumbre de llegar a la final en la Copa Argentina

November 19, 2018

Es el más copero de los últimos años a nivel local. Se acostumbró a jugar las finales de la Copa Argentina, pero todas las anteriores las perdió. El Canalla jugó el partido definitorio en las ediciones 2014 (Huracán), 2015 (Boca) y 2016 (River).

Este año, de la mano del Patón Bauza, y con la eliminación de su clásico rival en sus propias manos, la ilusión está intacta.

Como en toda la copa, le tocó sufrir para dejar en el camino a Temperley, el equipo que deambula en la zona baja de la B Nacional, pero los rosarinos se hicieron fuertes en la definición por penales tras el 1-1, y ahora espera por River o Gimnasia. 

Rosario Central arrancó mejor y el chileno Parot ganó en las alturas tras un tiro de esquina, pero no le apuntó bien al arco, en lo que pudo haber sido la apertura del marcador. Con el correr de los minutos, el equipo de la B Nacional se acomodó mejor, y terminó redondeando una mejor imagen en los primeros 45 minutos.  

En la segunda mitad, cuando Temperley se ilusionaba con dar el batacazo, apareció Fernando Zampedri y la mandó a guardar. En la primera que tuvo en el área, puso la cabeza y abrió el marcador. El gasolero, con mucho corazón y orgullo como lo que mostró todo el certamen, no se resignó y tuvo su premio: en tiempo de descuento, Mazur apareció por sorpresa dentro del área y equilibró las acciones. Con la igualdad, todo se definía por penales, donde Rosario Central fue más efectivo y accedió a la final. Ledesma, la gran figura, le atajó un remate clave a Ramiro Costa.

Néstor Ortigoza, Marco Rubén, el uruguayo Washington Camacho y Leonardo Gil convirtieron, mientras que Caruzzo la mandó por encima del travesaño.
En Temperley, Matías Castro desvió su remate, mientras que Sebastián Prieto  y Lucas Mancinelli cambiaron por gol sus ejecuciones.
El colorado Gil convirtió su penal y desató la alegría de la gran cantidad de gente Rosarina que pobló una cabecera del Mario Alberto Kempes y que ahora, espera tener una alegría para cerrar el año tras varias frustraciones.
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