Civilización y barbarie: Capítulo infinito

November 25, 2018

Quedó demostrado que es una final que está torcida. En la ida, el clima impidió el desarrollo de la primera fecha pautada para el sábado 10. Un día siguiente, los primeros noventa minutos determinaron que el juego termine en igualdad tras un 2 a 2 histórico por el alto nivel de juego.

Ayer por la tarde, y producto de los hechos de público conocimiento, otra vez hizo que la final se corra 24 hs después. Pero como nada tiene certeza, este domingo quedó determinado que nuevamente el público se quede sin fútbol. Sin una revancha histórica. La CONMEBOL, estableció que ´´Hay un equipo que fue agredido y no queremos que se juegue para que no haya desigualdades. Queremos que gane el mejor, que no haya excusas´´, en la voz de su presidente, Domínguez. "Esto es una reprogramación", aclaró, dejando en evidencia que por el momento se descarta un triunfo en el escritorio.

Darío Ebertz, chofer que traslada al plantel de Boca, declaró ante los medios que si bien el camino no fue alterado, lo dejó anonadado la poca custodia como así también la cercanía de la gente en las adyacencias al Monumental. Considera que la zona fue liberada y que en otras oportunidades, la esquina donde se dio la agresión estaba tapiada y con el público local a mayor distancia. Sea como sea, nada justifica esto.

Esta suspensión no es más ni nada menos que un reflejo de la sociedad argentina. El diario peruano El Bocón, de Perú tituló ´´PELOTUDOS´´, algo que resume lo que pasó en estos dos días de verguenza donde quedó evidenciada la falta de seriedad que tanto el fútbol argentino como los organismos responsables de que se lleve a cabo este espectáculo, carecen de herramientas para el armado de un espectáculo tal como lo merecía este superclásico.

Nadie se hace cargo. Nadie responde lo que tiene que responder. Ninguno recoge el guante y asume las culpas. Todos llevan agua para su molino. Otro capítulo del fútbol/sociedad argentino, donde con cada episodio similar a este, llena aún más de oscurantismo a este lado del mundo.

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