Tigre campeón de la Copa de la Superliga

June 3, 2019

Hizo historia. Uno de los cuatro equipos que descendieron a la B Nacional se proclamó campeón de la primera edición de la Copa de la Superliga. Es que el Matador, que dejó en el camino a Colón, Unión, Racing y Atlético Tucumán hasta llegar a la final con Boca, fue el mejor de este certamen que terminó coronando su primer título. Esta vez, el fútbol hizo justicia.

A pesar de haber sido superado durante los noventa minutos por el Xeneize, la falta de eficacia de los dirigidos por Alfaro fue una de las claves para que los de Victoria capitalicen el triunfo. Pocas llegadas, donde fue profundo, sumado a un equipo ordenado, fueron los cimientos del elenco de Gorosito que terminó aprovechando dos errores puntuales. El primero fue de Andrada, que fue sorprendido por Gonzalez desde el sector derecho del ataque y casi sin ángulo, cerca de la línea de fondo, sacó un remate que dejó sin reacción al ex Lanús.

 En sólo cinco minutos, y otra vez tras una desinteligencia de la última línea donde Izquierdoz habilitó a Janson, fue el mismo ex Granate que, en el afán de quitarle el balón le hizo un claro penal que pudo haber sido expulsión. Fue tiro desde los doce pasos que “Cachete” Morales cambió por gol. Esta vez, el arquero pudo haberla tapado pero la fuerza del remate hizo imposible que llegue a interceptar el balón que se escurrió por debajo de su cuerpo. Dos a cero en una ráfaga y luego que Boca dispusiera de la más clara. Un gran pase de Zárate dejó cara a cara a Benedetto con Marinelli pero el palo le negó una vez más el gol, en una racha que no deja de acrecentarse y lo mejor que le pudo haber pasado fue que haya terminado el semestre.

Boca fue superior durante todo el partido, pero pagó caro la poca profundidad en los ataques. El colombiano Villa fue el velocista de siempre pero no tiró nunca un centro que inquiete a los centrales de Tigre, por ende, Benedetto estuvo mal asistido por el ex Tolima.

Campuzano tomó las riendas de un mediocampo distinto. El nacido el 30 de abril de 1996 en  Tamalameque, Colombia, jugó un buen partido y fue uno de los más regulares junto a su compañero de medio campo, Capaldo.

Tigre basó su triunfo en un orden general que permitió que, salvo en el mano a mano de Benedetto que el palo le negó el gol, que defensivamente no tenga problemas. Compensó la merma física con actitud, compactando líneas, siendo eficaz a la hora de atacar, y entregando todo hasta la última jugada. Tigre fue un justo campeón. Merecido, de esos que se recordarán.

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