Karma riverplatense

August 30, 2019

Al igual que le sucedió a Boca el pasado miércoles con Liga de Quito, River jugó ante Cerro Porteño con una ventaja considerable pero no definitiva. La Nueva Olla, fue testigo de un impresionante marco de gente donde el local se puso en ventaja rápidamente con el gol de Haedo Valdez que hacía ilusionar a todos. Pero en el complemento apareció el uruguayo De La Cruz, quien horas antes estuvo involucrado en un inconveniente con la justicia guaraní donde estuvo demorado unas horas prestando declaración sobre un conflicto desarrollado en esas tierras cuando jugaba para River de Uruguay. Karma.

En el lapso de los primeros 45 minutos, los locales fueron ampliamente dominadores, donde quizá esa mínima diferencia pudo haber sido algo mayor. Sin duda, lo mas desdibujado del millonario en esta Copa. Fue Armani, una vez más, el que sostuvo al equipo desde el arco con su repertorio de atajadas impresionantes en momentos clave. Como sucedió en Brasil ante Cruzeiro, el ex Atlético Nacional fue implacable. Más de la cuenta por la floja labor del paraguayo Rojas y su compañero de zaga Martinez Quarta, como también el mediocampo que sintió la falta de Enzo Perez. River perdía rápido la pelota y con poco, los locales acechaban el área; la poca profundidad hizo que la diferencia no sea mayor. 

En ese contexto adverso, vertiginoso y lleno de incertidumbre, el entre tiempo fue agua en el desierto para Gallardo y compañía que, al volver del vestuario cambió radicalmente la cabeza. Fue otro River. El de siempre. 

Tanto es así, que a los siete minutos, el uruguayo De La Cruz, el mismo que el miércoles estuvo demorado por la policía paraguaya por una causa de varios años atrás, quien con un soberbio remate tras un rebote de Carrizo la coló en el ángulo superior izquierdo para estrellar el balón en el travesaño y convertir la igualdad que sentenció la serie. El paraguayo Robert Rojas, el autor del gol -el oriental- Nicolás De La Cruz y el colombiano  Rafael Santos Borré, fueron los extranjeros en un River que nunca jugó con la plenitud habitual. No llegó a sentirse cómodo como tiene acostumbrado y su mejor herramienta fue el pelotazo largo para saltear líneas y encontrar a sus delanteros con los defensores locales mano a mano. Ese es todo un síntoma que no fue de las mejores noches riverplatenses pero la efectividad de un equipo que sabe a qué juega, solucionó todo.

Habrá clásico nuevamente por este certamen, esta vez no será en la final sino que una fase previa. La ida será en el Monumental, mientras que la vuelta se llevará a cabo en La Bombonera. Hay promesa de buen fútbol. Esperemos que sea solo fútbol.

 

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